Asociación de bebés prematuros de Granada
La atención temprana ha
mostrado evidencia científica
de su efectividad si se aplica en
los llamados periodos óptimos.

JUSTIFICACIÓN DE LA ATENCIÓN TEMPRANA EN NIÑOS PREMATUROS


En nuestro país nacen anualmente casi 4000 niños menores de 1500 gramos y se calcula que una de cada 100 familias tendrá un hijo/a prematuro/a. Los hallazgos de investigaciones realizadas sobre niños prematuros  reflejan  la  presencia de secuelas  a largo plazo, de tal forma que incluso en aquellos niños pretérmino y niños de bajo peso sin secuelas aparentes, se detectan posteriormente problemas en sus años escolares en un 10-20% de los casos según su peso al nacimiento.
Tras un primer periodo de silencio en  los primeros años,  pueden aparecer posteriormente  trastornos de aprendizaje específicos, trastornos por déficit de atención e hiperactividad, bajo cociente intelectual, alteraciones visomotoras, trastornos de procesamiento espacial, trastornos del lenguaje, etc.,  que les suponen limitaciones escolares específicas, a pesar de que en algunos casos su cociente intelectual esté dentro de los márgenes de la normalidad.

Por otro lado, estudios clásicos como Infant Health and Development program demuestran que el 26% de niños de muy bajo peso que no han recibido estimulación tiene un cociente intelectual menor o igual a 70 a la edad de 3 años.
Por todo ello, la atención  a estos pequeños ya sea con carácter preventivo como con carácter paliativo para aquellos casos que desde la temprana edad han sufrido algún tipo de secuelas, la Atención Temprana  constituye una necesidad, requiriéndose programas de actuación específicos para cada caso.

La Atención Temprana ha mostrado evidencia  científica de su efectividad si se aplica en los llamados “periodos óptimos” (durante los primeros cinco años de vida), con la calidad y la sistematicidad que esta requiere y parece además que sus efectos se mantienen a largo plazo, tal como sugieren estudios como el Vermont Mother-Infant-Transition Program donde afirman que este tipo de intervenciones son efectivas en términos de rendimiento académico y comportamiento de los niños evaluados tardíamente a la edad de 9 años.

DETECCIÓN TEMPRANA Y SIGNOS DE ALARMA


Los principales indicadores entre otros serían, los factores de riesgo biológico perinatal (recién nacido con peso inferior al percentil  10 para su edad gestacional, recién nacido con peso inferior a 1.500 gramos,  edad gestacional inferior a 32 semanas, Apgar inferior a 3 al minuto o a 7 a los 5 minutos, recién nacido con ventilación mecánica durante más de 24 horas, asfixia severa, etc.) conjuntamente  con los indicadores evolutivos, cuya ausencia o mal funcionamiento pueden significar una alerta de posible anomalía en el desarrollo.

Conviene no perder de vista en el período al que nos estamos refiriendo, esto es en los primeros años de  vida, los cambios se producen a una enorme velocidad; la aparición de “fases de estancamiento” o de algunos problemas determinados, no son a veces, más que simples síntomas evolutivos que, en muchos de los casos, siguen un proceso positivo.
De todas formas, no se trata de dejar pasar el tiempo impunemente hasta que las cosas se pongan mal, al contrario, hemos de asegurarnos de lo que sucede en realidad, para luego intervenir de la mejor manera lo antes posible.

¿QUÉ ES LA ATENCIÓN TEMPRANA?


Se entiende por Atención Temprana el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al medio, que tienen por objetivo atender, lo más rápidamente posible, las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen riesgo de padecerlos.
Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisciplinar o transdisciplinar.
(Libro blanco de la Atención Temprana, Real Patronato sobre Discapacidad, Madrid, 2000).

¿A QUIÉN VA DIRIGIDA?


La Atención Temprana va dirigida a todos los niños entre 0 y 6 años y sus familias cuando exista una situación de riesgo que  pueda afectar al desarrollo evolutivo y su posterior integración social y educativa.

EN EL CASO DE QUE TU HIJO NECESITE ATENCIÓN TEMPRANA, ¿QUÉ PROCESO SE SIGUE?


Detección

Las dificultades en el desarrollo pueden ser detectadas por profesionales de distintos ámbitos:

  • Profesionales del ámbito sanitario (neonatólogos, pediatras, neurólogos, etc.)
  • Profesionales del ámbito educativo (equipos de orientación educativa, etc.)
  • Profesionales del ámbito social (profesionales de distintas asociaciones, etc.)
  • Vosotros mismos como padres y madres.

Derivación

Una vez detectada la dificultad es necesario acudir a los equipos de profesionales especialistas en desarrollo infantil y Atención Temprana que exista en vuestro lugar de residencia.

Intervención

  • Centros de Desarrollo Infantil y Atención Temprana o similar.
  • Unidades hospitalarias de estimulación precoz.
  • Centros educativos.

Seguimiento

En el momento de finalizar la intervención, sea por la edad (6 años) o por haber alcanzado los niveles de desarrollo adecuados, o porque hay una derivación a otros servicios, el profesional de la Atención Temprana ayudará a la familia a buscar nuevos recursos y adaptarse a la nueva situación y planteará una labor de seguimiento al menos durante un tiempo.